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Hay quienes piensan
que he celebrado en exceso
los misterios del cuerpo
la piel y su aroma de fruta.

¡Calla, mujer! –me ordenan–
No nos aburras más con tu lujuria
Vete a la habitación
Desnúdate
Haz lo que quieras
Pero calla
No lo pregones a los cuatro vientos.

Una mujer es frágil, leve, maternal;
en sus ojos los velos del pudor
la erigen en eterna vestal de todas las virtudes.
Una mujer que goza es un mar agitado
donde sólo es posible el naufragio.

Cállate. No hables más de vientres y humedades.
Era quizás aceptable que lo hicieras en la juventud.
Después de todo, en esa época, siempre hay lugar para el desenfreno.
Pero ahora, cállate.

Ya pronto tendrás nietos. Ya no te sientan las pasiones.
No bien pierde la carne su solidez
debes doblar el alma
ir a la Iglesia
tejer escarpines
y apagar la mirada con el forzado decoro de la menopausia.

Me instalo hoy a escribir
para los Sumos Sacerdotes de la decencia
para los que, agotados los sucesivos argumentos,
nos recetan a las mujeres la vejez prematura
la solitaria tristeza
el espanto precoz a las arrugas.

¡Ah! Señores; no saben ustedes
cuánta delicia esconden los cuerpos otoñales
cuánta humedad, cuánto humus
cuánto fulgor de oro oculta el follaje del bosque
donde la tierra fértil
se ha nutrido de tiempo.

Gioconda Belli

Para repensar un poco lo hablado ayer sobre el cuerpo, les dejo esta cita muy decidora que de hecho me ha llevado a pensar en los límites y alcances de nuestra propia corporalidad en la construcción de lo que somos y nuestra identidad…

El cuerpo no es un objeto. Por la misma razón, la conciencia que tengo de él no es un pensamiento, es decir no puedo descomponerla y recomponerla para formar una idea clara. Ya se trate del cuerpo del otro o de mi propio cuerpo, no dispongo de ningún otro medio de conocer el cuerpo humano más que vivirlo, es decir de retomar por mi cuenta el drama que lo atraviesa y confundirme con él. Yo soy pues mi cuerpo, por lo menos en toda la medida que tengo un capital de experiencia y, recíprocamente, mi cuerpo es como un sujeto natural, como un bosquejo provisional de mi ser total.

Merleau-Ponty, M; La structure du comportement, París, P.U.F, 1949.


Hoy me busco a mi misma, el lugar al que siempre deseo llegar cuando me siento perdida, cuando los avatares de la vida se convierten en un fuego de llama más fuerte que mi propio entendimiento, y cuando las cosas que siento me convierten en victima de sucios sentimientos sin sentido.

A veces soy feliz, especialmente cuando amo. Dejo que la vida me pase por los ojos y me dejo existir con una pasividad que no hace resistencia al temor ni a la idea de morir. El espíritu de inquietud cede sus furores al silencio, y una especie de bruma adormece las impaciencias del alma.

Pero el amor, aunque es mi sentimiento más creativo, no puede ser nunca la imagen de un amor feliz. Tiene que ser, necesariamente, un sentimiento de turbación, de ruptura. Tenerlo a distancia para conquistarlo, en esa lucha radica su belleza. Poseer plenamente un ser es destruirlo. Así, un sol deslumbrante destruye la luz, sofoca la mirada y arruina el esplendor de los objetos. La posesión es mortal al deseo, le roba su encanto, su misterio, ese misterio que es la esencia del amor, su arma más seductora.  Al entregar el amor, se debe conservar para sí una zona inédita, de penumbra, ésa que descubriremos después de la posesión, y que casi siempre deja en el espíritu un sentimiento de rendición y nostalgia.

Si en ese proceso de la conquista esa zona se ilumina con la plenitud, los amantes deben renovarla, crearle al cielo de la pasión una nueva estrella y una nueva distancia. Y así, el proceso creador del amor se hará infinito, y el sexo dejará de ser un reclamo transitorio del instinto, para convertirse en un poema de vida y atormentada belleza que sellará su duración, salvándose de las amenazas de la rutina y el tedio.

No proclamo la astucia y la traición que son armas fraudulentas del amor pueril. Quiero excitarme a una rebelión de la naturaleza para alejar de mí los complejos mundanos de la burda dominación que la tienen sometida a un destino miserable de objeto erótico y justificador del egoísmo viril. Porqué entonces, he de considerar como mi amante a aquél que alardea de su sexo con mujeres que no son capaces ni en mil años, de encarnar realmente su papel, y que ha sido principal protagonista de la humillante figura que se ha relegado para el hombre estúpido; mástil eréctil del deseo, de la ambición de su ego, de la demostración de su pobre virilidad. He de guardar para mí el papel de musa irresistible, de mujer digna de su auténtica feminidad racional, para aquel que logre comprender el fin verdadero del amor entre hombre y mujer.

Esta liberación  me será posible cuando consiga romper las antiguas estructuras que no me permiten más alternativa que una fatalidad procreadora, y cuando abandone el coqueto narcisismo del eterno femenino, por cuya imbecilidad he pagado un precio demasiado caro. Entonces sí seré un ser humano, un verdadero espíritu libre, de verdadero valor para el hombre que abandone su ego para adorar al objeto más digno de la divinidad, la melancolía, la belleza y el misterio, la mujer. Soy firmemente crédula del poder que tiene una mujer capaz de aceptar los retos propuestos por su propia naturaleza, hemos sido bendecidas con el poder procreador, pero más allá de eso con la conexión olvidada y subestimada, entre raciocinio y sentimiento. La musa de todo escritor guarda consigo el secreto de la vida, las respuestas a todas las preguntas, el poder del regocijo y la sanación, el calor del verdadero hogar entre los pechos. Pero los pecados de la sociedad nos han arrastrado a los lugares menos valiosos, han cortado nuestras alas y han pisoteado nuestra belleza. Por mi parte, estoy segura de mis valores aunque aun por causas ajenas a mi voluntad sean mártires de las cadenas impuestas por  frívolas convenciones.

Mujeres hasta la muerte. XëH.

El texto contiene apartes de Gonzalo Arango.

Sueño[1]

Me inquieta ver a una niña que estaba perdida, ella camina por un lugar que se supone es mi casa, pero ella me molesta, y trato de sacarla de mi lado, además ella es violenta y rompe cosas de mi entorno- ella llora porque busca algo o a alguien, pero no sabemos que es. A mi me maltrata el momento porque me da pena[2] lo que le sucede, sin embargo ella busca la violencia, el ataque y eso me produce contradicción, al momento para intentar atenderla y entregarle cariño.

Luego de mis intentos, la veo durmiendo semi tapada en una cama. Descanso, porque ella descansa y duerme,

Me sensibiliza verla con su vestido cortito, un chaleco algo pequeño y abierto.

Esta niña que aparece y desaparece de mis sueños y de mis sentidos, me altera la existencia cotidiana.

Me obliga a pensar en ella como una niña desvalida, pero a la vez me obliga a detestarla por la forma violenta que irrumpe en mi,

Durante el día me voy preguntado quien es esta niña, que quiere decirme?

Quien es?

Yo proyectada en la niña que quiero superar, y no logro hacerlo del todo?

Porque su violencia es mayor que mis razones?

Que me esta pidiendo?

­­­­­­­­­­

Compañeras hace años que llevo el análisis de mis sueños, creo que es una terapia super interesante, porque nos permite conocernos, o al menos nos da indicios de por donde vamos caminando, y de lo que queremos interiormente. Estamos tan ocupadas en el mundo externo, estamos llenas de signos, imágenes y símbolos, palabras, mensajes, y no podemos desvincularnos de ellos, por temor a  quedar fuera, como seres discontinuados y desechables.

Pero quizás en algún momento algo o alguien nos obliga a detenernos y a ponernos a pensar un poco en nosotras mismas, pero no desde las formas superficiales de ser, y cuando digo superficiales no me refiero a banalidades, sino a lo que esta en el mundo de “arriba” como lo señala Clarissa Pinkola. Entonces tenemos que sumergirnos interiormente y escarbar en ese amplio territorio donde habita “la que sabe”, para comenzar a ordenar esa casa, acomodarla a nuestras necesidades y deseos.

En fin creo que es bueno juntarnos, inventar, crear, imaginar, soñar y sobretodo aprender a volar juntas.

Un beso

Mujeres hasta la muerte.


[1] Kito Dic-2009

[2] Tristeza para las venezolanas y colombianas.

Hoy nacemos. Hoy somos mujeres nuevas. Queremos compartir nuestros sentires más ocultos a fin de descifrar esto que somos.

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