Hoy me busco a mi misma, el lugar al que siempre deseo llegar cuando me siento perdida, cuando los avatares de la vida se convierten en un fuego de llama más fuerte que mi propio entendimiento, y cuando las cosas que siento me convierten en victima de sucios sentimientos sin sentido.
A veces soy feliz, especialmente cuando amo. Dejo que la vida me pase por los ojos y me dejo existir con una pasividad que no hace resistencia al temor ni a la idea de morir. El espíritu de inquietud cede sus furores al silencio, y una especie de bruma adormece las impaciencias del alma.
Pero el amor, aunque es mi sentimiento más creativo, no puede ser nunca la imagen de un amor feliz. Tiene que ser, necesariamente, un sentimiento de turbación, de ruptura. Tenerlo a distancia para conquistarlo, en esa lucha radica su belleza. Poseer plenamente un ser es destruirlo. Así, un sol deslumbrante destruye la luz, sofoca la mirada y arruina el esplendor de los objetos. La posesión es mortal al deseo, le roba su encanto, su misterio, ese misterio que es la esencia del amor, su arma más seductora. Al entregar el amor, se debe conservar para sí una zona inédita, de penumbra, ésa que descubriremos después de la posesión, y que casi siempre deja en el espíritu un sentimiento de rendición y nostalgia.
Si en ese proceso de la conquista esa zona se ilumina con la plenitud, los amantes deben renovarla, crearle al cielo de la pasión una nueva estrella y una nueva distancia. Y así, el proceso creador del amor se hará infinito, y el sexo dejará de ser un reclamo transitorio del instinto, para convertirse en un poema de vida y atormentada belleza que sellará su duración, salvándose de las amenazas de la rutina y el tedio.
No proclamo la astucia y la traición que son armas fraudulentas del amor pueril. Quiero excitarme a una rebelión de la naturaleza para alejar de mí los complejos mundanos de la burda dominación que la tienen sometida a un destino miserable de objeto erótico y justificador del egoísmo viril. Porqué entonces, he de considerar como mi amante a aquél que alardea de su sexo con mujeres que no son capaces ni en mil años, de encarnar realmente su papel, y que ha sido principal protagonista de la humillante figura que se ha relegado para el hombre estúpido; mástil eréctil del deseo, de la ambición de su ego, de la demostración de su pobre virilidad. He de guardar para mí el papel de musa irresistible, de mujer digna de su auténtica feminidad racional, para aquel que logre comprender el fin verdadero del amor entre hombre y mujer.
Esta liberación me será posible cuando consiga romper las antiguas estructuras que no me permiten más alternativa que una fatalidad procreadora, y cuando abandone el coqueto narcisismo del eterno femenino, por cuya imbecilidad he pagado un precio demasiado caro. Entonces sí seré un ser humano, un verdadero espíritu libre, de verdadero valor para el hombre que abandone su ego para adorar al objeto más digno de la divinidad, la melancolía, la belleza y el misterio, la mujer. Soy firmemente crédula del poder que tiene una mujer capaz de aceptar los retos propuestos por su propia naturaleza, hemos sido bendecidas con el poder procreador, pero más allá de eso con la conexión olvidada y subestimada, entre raciocinio y sentimiento. La musa de todo escritor guarda consigo el secreto de la vida, las respuestas a todas las preguntas, el poder del regocijo y la sanación, el calor del verdadero hogar entre los pechos. Pero los pecados de la sociedad nos han arrastrado a los lugares menos valiosos, han cortado nuestras alas y han pisoteado nuestra belleza. Por mi parte, estoy segura de mis valores aunque aun por causas ajenas a mi voluntad sean mártires de las cadenas impuestas por frívolas convenciones.
Mujeres hasta la muerte. XëH.
El texto contiene apartes de Gonzalo Arango.


Un Comentario
Buscarse a una misma, es quizas el viaje más fascinante y a la vez mas titánico de todos. No por no saber quien eres o no saber que quieres, sino por comprender y sobre todo aceptar, que ser mujer es mas que existir.Es renacer cada día con sueños, ambiciones y deseos de sr más siempre más.
Encontrarse entonces significa, entregarse sin miendo al fuego creador que nos mueve une e identifica. Dejarnos ser, renacer, existir.
joysma