Para repensar un poco lo hablado ayer sobre el cuerpo, les dejo esta cita muy decidora que de hecho me ha llevado a pensar en los límites y alcances de nuestra propia corporalidad en la construcción de lo que somos y nuestra identidad…
El cuerpo no es un objeto. Por la misma razón, la conciencia que tengo de él no es un pensamiento, es decir no puedo descomponerla y recomponerla para formar una idea clara. Ya se trate del cuerpo del otro o de mi propio cuerpo, no dispongo de ningún otro medio de conocer el cuerpo humano más que vivirlo, es decir de retomar por mi cuenta el drama que lo atraviesa y confundirme con él. Yo soy pues mi cuerpo, por lo menos en toda la medida que tengo un capital de experiencia y, recíprocamente, mi cuerpo es como un sujeto natural, como un bosquejo provisional de mi ser total.
Merleau-Ponty, M; La structure du comportement, París, P.U.F, 1949.



